En este viaje de la vida, uno no puede querer lo que quiera, es la propia vida la que quiere para uno. Por mucho que uno se empeñe en ir contra ella, la vida, te vuelve a mostrar el camino, de una u otra manera, y cada vez las señales son más fuertes y a veces cuando no hay más remedio, también más dolorosas,… para que te enteres de verdad. Si quieres puedes seguir haciendo lo que quieras pero la vida seguirá mostrándote el camino más corto para que encuentres tu felicidad verdadera, camino que ha preparado únicamente para ti, puedes tomarlo, es decir, aceptarlo, o seguir por otro, en cualquier caso, eso si, la decisión es tuya. Hay una señal inconfundible, es la brújula que te orienta, sólo  se trata de aprender a detectarla porque el cuerpo y el corazón nunca mienten. A veces se aprende, pagando un precio muy alto,… subí el Everest y bajé a las profundidades del océano, y todo ello sin ser consciente de a donde me dirigía exactamente. De repente entendí que en mi viaje, siempre estaba en busca de la felicidad, sin saber que ella ya estaba conmigo, que me acompañaba allí donde yo decidía ir, y que lo único que necesitaba hacer para saborearla, era escucharla, … ah ! …y también me di cuenta de que la felicidad no se saborea, ni se escucha con los cinco sentidos, los que solemos usar para la vida cotidiana , ella se escucha desde el corazón y se saborea desde la conciencia.

Paco Forner 23/11/2015

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