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En este teatro de la vida, donde existen diversas versiones de representación,  no importa el papel que estemos representando, lo importante es saber que podemos cambiar en cualquier momento el papel que nos ha “tocado” representar,  y más importante todavía, es, el darnos cuenta, de nuestra capacidad de ser actores y también espectadores al mismo tiempo, y que podemos estar en primera fila, donde podemos observar muy de cerca nuestra actuación, notando cuales son nuestras  sensaciones cómo actores y hasta incluso podemos ser espectadores desde el palco, desde donde observamos  y descubrimos además, qué es aquello que podemos cambiar para disfrutar al máximo nuestra propia obra de teatro. Y cuando descubrimos lo que podemos cambiar, en nosotros, nos convertimos en los directores de la obra, para modificar nuestro papel, con lo que inevitablemente modificamos también la escena completa, es decir, este momento de nuestra vida.

 

Paco Forner

3/2/2016